Consagración de las Familias

a la Divina Misericordia

Una invocación urgente de protección celestial

Por medio del Corazón Inmaculado de María

Un poco de historia

           Recientemente el Cardenal Primado de España realizó la Consagración de España a la Divina Misericordia. Para entender este hecho, que puede ver aquí, hay que hacer un poco de historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           En los tres últimos siglos Dios quiso instaurar entre los fieles católicos las devociones al Sagrado Corazón de Jesús, al Corazón Inmaculado de María y a la Divina Misericordia, como poderosos instrumentos de progreso en el desarrollo de la vida espiritual personal y, en consecuencia, fuente de bendiciones sociales y de protección divina.

 

           Para reforzar la necesidad de estas devociones personales, primero pidió al Rey de Francia, a través de Santa Margarita María de Alacoque, que consagrara su país al Corazón de Jesús, pero éste no hizo caso a la petición. La consecuencia histórica fue un deterioro

social que desembocó cien años después en la Revolución Francesa y con ella la desaparición de la propia Monarquía en muchos países y la aparición de profundos cambios en las sociedades occidentales que las condujo a una progresiva separación de la Ley de Dios.  Finalmente, el Papa León XIII, el 11 de junio de 1899, realizó la Consagración del mundo al Sagrado Corazón de Jesús y, veinte años después, el 30 de mayo de 1919, el rey Alfonso XIII consagró públicamente España al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, cerca de Madrid.

 

           A principios del siglo pasado la Virgen María en Fátima vuelve a solicitar la consagración de un país a su Inmaculado Corazón: se trataba de Rusia y la persona que debía hacerla en esta ocasión era el Papa. Ahora, se recalcaba la necesidad de esta protección divina haciendo referencia al precedente francés y con la información adicional sobre los beneficios que se obtendrían: la conversión de Rusia y evitar una Guerra Mundial. Sin embargo, tampoco en esta ocasión se accedió a la petición divina, hasta que llegaron las fatales consecuencias anunciadas. Así, el 30 de octubre de 1942, en pleno éxito de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, el Papa Pío XII realizó la Consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María. Aunque no se cumplían exactamente las peticiones de la Virgen a Sor Lucía, el Cielo concedió parte de las gracias prometidas: la guerra cambió inmediatamente de signo y el exterminio previsto del pueblo judío no alcanzó la magnitud deseada. En España, el 12 de octubre de 1954, el Jefe del Estado Francisco Franco consagraba solemnemente nuestra nación al Corazón Inmaculado de María en la Basílica del Pilar de Zaragoza, solicitando la especial protección de la Madre de Dios.

 

           El mundo durante la segunda mitad del siglo XX ha continuado apartándose de la Ley de Dios. El pecado ha crecido en intensidad y extensión en todo el planeta, por lo que siguiendo los paralelismos que motivaron las Consagraciones anteriores, puede deducirse que no estamos lejos de sufrir nuevas convulsiones globales como consecuencia directa. Probablemente, para aplacar la justa Ira divina, el Papa Juan Pablo II acudió como último recurso al atributo de la Misericordia Divina y así, en el año 2002 instituyó primero la fiesta de la Divina Misericordia solicitada por Nuestro Señor a Santa Faustina Kowalska y posteriormente, el 17 de agosto del mismo año, consagró el mundo a la Divina Misericordia en Polonia.

 

           El pasado 23 de enero del 2007, el Cardenal Primado de Toledo, D. Antonio Cañizares, realizó la consagración de España a la Divina Misericordia haciendo eco a la ya realizada por Juan Pablo II y siguiendo el deseo de numerosos fieles en nuestro país. El acto tuvo lugar en la catedral de Toledo con asistencia de las Autoridades Locales y Autonómicas coincidiendo con la apertura del año jubilar de San Ildefonso, que fue Arzobispo de Toledo, gran defensor de la Virginidad de María y luchó en su tiempo contra la herejía arriana. Pinchando aquí podrá ver el video del momento principal del acto, que incluye un breve resumen de las razones expuestas por el Cardenal en su homilía

 

           Adicionalmente a esta Consagración pública se sugiere como estrategia complementaria realizar la Consagración de cada familia o de sí mismo a la Divina Misericordia,  para unirse a los pastores en sintonía con los deseos del Sagrado Corazón y obtener aún más copiosamente los beneficios particulares que nuestro Señor desea otorgar por su Misericordia. Cuantas más familias e individuos se sumen a esta iniciativa de realizar la Consagración privadamente dentro de un país, más aumentarán los beneficios del acto público para todos sus habitantes. En esta página hemos, puesto un texto para poder hacerla y sumarse así a esta iniciativa espiritual en beneficio de todos.

 

Jesús dijo a Sor Faustina

 

 “Dibuja un cuadro según me estás viendo, con la invocación: “Jesús en Vos confío”. Quiero que se venere en el mundo entero”.

 

“Los rayos que salen de mi Corazón simbolizan la Sangre y el Agua que brotaron el día de mi Sacrificio en la Cruz. El pálido significa el Agua, que purifica las almas. El rojo, la Sangre que les da la vida”.

 

“Yo preservaré las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta imagen”.

 

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. Prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos: sobre todo a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como a mi Gloria... Ofrezco a los hombres el vaso con el que han de venir a recoger las gracias a la fuente de la Misericordia”.